Electromiografía (EMG)

La Electromiografía consiste en el estudio electrofisiológico del sistema neuromuscular. Etimológicamente, el término electromiografia (EMG) se refiere al registro de la actividad eléctrica generada por el músculo estriado. Sin embargo, en la práctica se utiliza para designar genéricamente las diferentes técnicas utilizadas en el estudio funcional del sistema nervioso periférico, de la placa motriz y del músculo esquelético. La Electromiografía no es solamente una prueba complementaria, sino que se trata en realidad de una prolongación de la exploración clínica neurológica.

El examen neurofisiológico se diseña en cada caso en función de la historia clínica y de la exploración neurológica de tal modo que puede modificarse según los datos que se vayan obteniendo en el examen. Mediante la EMG se registra y se mide la actividad eléctrica generada por el propio músculo en el reposo (actividad de inserción, actividad espontánea  y silencio eléctrico) y durante la contracción muscular voluntaria máxima (registro de los potenciales de unidades motoras). Si el nervio y/o el músculo están afectados, su funcionamiento se alterará y variarán de este modo las características de los impulsos eléctricos que estos transmiten tanto en los registros de contracción como en el reposo. Además, las variaciones en los impulsos eléctricos serán distintas en función del tipo y del grado de afectación. Generalmente los diferentes estudios de conducción nerviosa (ENG) se llevan a cabo conjuntamente con la Electromiografía. Habitualmente hablamos, de hecho, de forma genérica, de EMG cuando nos referimos en realidad al examen conjunto de EMG más ENG.

Cómo se realiza el examen: La Electromiografía propiamente dicha se realiza mediante la inserción de un electrodo bipolar concéntrico de aguja a través de la piel en un músculo accesible. La actividad eléctrica registrada por el electrodo se muestra en la pantalla de un ordenador o electromiógrafo y se puede escuchar a través de un altavoz. Después de colocar el electrodo, se le pide al paciente que mantenga el músculo relajado en situación de reposo durante un periodo de tiempo y posteriormente  que lo contraiga. Generalmente no se requiere una preparación especial, pero se debe evitar el uso de cualquier crema o loción para la piel el día del examen.

Aunque el progreso tecnológico ha conseguido que actualmente la técnica sea muy bien tolerada y prácticamente indolora cuando la realiza un médico experto, suele ser una exploración molesta y puede experimentarse cierta incomodidad con la inserción de los electrodos. La mayoría de las personas son capaces sin embargo de completar el examen sin dificultad. Posteriormente a la prueba el músculo puede estar más sensible o presentar en algunos casos un pequeño hematoma. El paciente debe informar al médico si tiene problemas de sangrado, toma anticoagulantes o es portador de algún marcapasos u otro dispositivo cardíaco.

Para qué se utiliza: La EMG es una extensión y profundización del diagnóstico clínico neurológico y utiliza los mismos principios de localización topográfica. Como es más sensible, permite descubrir alteraciones subclínicas o insospechadas y al ser cuantitativa permite determinar el tipo y grado de lesión neurológica. Al contrario de otras pruebas de laboratorio, en las que se realiza un protocolo exploratorio rígido, la EMG clínica es una prueba dinámica en la que cada paciente precisa una estrategia de estudio individualizada en función de su cuadro clínico concreto. Por ello se debe partir siempre de una adecuada anamnesis y exploración clínica del paciente y a menudo es preciso cambiar el esquema inicial durante el examen a tenor de los resultados obtenidos.

El empleo aislado o secuencial de las diferentes técnicas o procedimientos que se realizan en el laboratorio de EMG permite:

• En patología neuromuscular, localizar y cuantificar los diferentes tipos de lesiones. Específicamente:

- lesiones de la neurona motora del asta anterior o del tronco (neuronopatías motoras) y de las neuronas del ganglio raquídeo posterior (neuronopatías sensitivas).
- lesiones de las raíces motoras o sensitivas (radiculopatías), de los plexos (plexopatías) y de los troncos nerviosos (lesiones tronculares).
- alteraciones de la transmisión neuromuscular y, dentro de ellas, distinción entre trastornos presinápticos y postsinápticos.
- trastornos primarios del músculo esquelético (miopatías).

• Localizar el lugar de lesión en las mononeuropatías compresivas o traumáticas y determinación del grado de afectación (desmielinización focal frente a degeneración axonal).
• Determinar del pronóstico en las neuropatías.
• Diferenciar entre lesión preganglionar (radicular) o postganglionar (plexo/tronco nervioso).
• Diferenciar entre debilidad de origen central o periférico.
• Diferenciar entre debilidad de origen neurógeno o miógeno.
• Diferenciar entre neuropatías multifocales y polineuropatías; grado de afectación de las fibras motoras y sensitivas.
• Diferenciar entre neuropatías desmielinizantes y axonales.
• Caracterizar los trastornos de la unión neuromuscular (pre o postsinápticos).
• Identificación de signos de denervación, fasciculaciones, miotonía y neuromiotonía en músculos "normales".
• Diferenciar entre calambre y contractura.

Entre los trastornos o afecciones que pueden dar un resultado anormal de la prueba están:

• Neuropatía de Mediano: Síndrome del Túnel Carpiano.
• Neuropatía Axilar.
• Neuropatía Cubital.
• Neuropatía Radial.
• Neuropatía Peroneal.
• Neuropatía Femoral.
• Neuropatía Facial.
• Radiculopatía cervical, dorsal o lumbosacra.
• Plexopatía Braquial.
• Plexopatía Lumbar y Sacra.
• Polineuropatía: Síndrome de Guillain Barré, PIDC, Polineuropatia diabética, Polineuropatía alcohólica.
• Mononeuritis múltiple.
• Miopatía: Miositis, Distrofia muscular.
• Enfermedad de Neurona Motora: ELA.
• Síndromes miasteniformes: Miastenia gravis, Síndrome de Lambert-Eaton, Botulismo.

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